En agosto, cuando los días huelen a sol y el pueblo vive al aire libre, Arcinazzo Romano acoge la Magnalonga, una de sus fiestas más queridas. Es un largo paseo enogastronómico que atraviesa el pueblo, etapa tras etapa.
La música te acompaña, la gente te sonríe y en cada esquina hay algo que admirar.
Es imposible no sentirse parte de algo: un paseo lleno de sabor y alegría que transforma el pueblo en un gran banquete.