Andrea, Mauro, Carla, Floriana y todo el equipo de Punto e a Capo han creado un lugar donde la acogida es un rito cotidiano. Detrás de la barra, cada sonrisa es genuina, cada cóctel es un descubrimiento, cada sándwich es una pequeña obra maestra. Es el lugar perfecto para un desayuno tranquilo, una merienda deliciosa o un aperitivo en la terraza con vistas a las montañas, uno de esos panoramas que por sí solos enseñan la belleza.









